DIGITALIZAR EL COMERCIO DE PROXIMIDAD, APROVECHAR PARA REPENSAR EL DESTINO Y SER DECISIVOS EN MATERIA DE SOSTENIBILIDAD

Conclusions Dialegs Virtuals

El pasado jueves se celebró el último de los cuatro Diálogos Era Made in Menorca en formato digital que ha impulsado el Departamento de Economía y Territorio del Consell Insular al canal Instagram de Made in Menorca.

Cuatro diálogos seguidos ampliamente a través de las redes sociales, donde diferentes voces expertas han dado su punto de vista sobre el escenario post-Covid-19 que ahora mismo se abre para el conjunto de sectores del tejido económico insular en materia de comercio , turismo y sostenibilidad. En este sentido, los dos primeros Diálogos Made in Menorca hicieron hincapié en fórmulas para revitalizar la actividad comercial urbana y qué papel tenía la digitalización.

 

Tanto Jaume Portell, experto en el sector tecnológico y fundador de la start-up Beabloo, como Oriol Cessena, consultor empresarial, coincidían en que el concepto de proximidad estaba cambiando hacia un entorno donde la tecnología tenía mucha importancia para acceder al consumidor final, y que el primer gran reto debía ser el establecimiento de políticas públicas que ayudaran en este sentido. «El comercio siempre será de proximidad pero necesita ser tecnológico para conocer mejor el cliente final o por llegar a través de otros canales» explicaban.

Por otra parte también insistieron en establecer ayudas que impulsen la modernización de los puntos de venta para hacerlos más atractivos, más visuales, la promoción de espacios urbanos más amables y finalmente que la ciudadanía pudiera tener un peso más importante en la planificación del comercio en la ciudad.

Moment per repensar en matèria turística

La sostenibilidad y la actividad turística protagonizaron los dos últimos Diálogos Era Made in Menorca. Primero el consultor especializado en industrias verdes Eric Sunyol apuntalar el hecho de que la crisis de la Covid-19 había puesto de relieve la fragilidad de las cadenas de suministro globales y que esta fragilidad se vería igualmente afectada por el calentamiento global.

En este sentido, en Menorca, la protección del medio natural para preservar la belleza de la isla era uno de los activos que teníamos para diferenciarnos de los competidores, así como lo podían ser la artesanía o los eventos culturales de calidad. Por su parte, el profesor José Antonio Donaire, de la Universidad de Girona, señalaba que, ante el impacto sin precedentes de la Covid-19, ante todo había que ser prudente para evitar cualquier error que comprometiera la seguridad sanitaria de nuestro destino, pero que, una vez pasado el contexto de reducción de la actividad, habría un repunte de las ganas de hacer turismo que podíamos aprovechar como isla.

«Nos tenemos que situar más el 2021 que en 2020 y aprovechar el momento para reflexionar, ya que estamos en un contexto disruptivo en el que hay que replantearse todo» explicaba el profesor de la UDG.

En este sentido, Donaire hacía referencia a diferentes tendencias que observaba y que Menorca podía aprovechar gracias al posicionamiento que se había trabajado a lo largo de los años como reserva de biosfera más allá del sol y playa. «Hay un deseo de construir estrategias turísticas basadas en la naturalización de las ciudades que como isla ya tiene. Además, el crecimiento de las relaciones humanas basadas en la inmersión de los viajeros con los locales le pueden beneficiar, especialmente entre el local y el forastero, es decir, «no solo conocer el producto sino sobre todo el productor». Para el profesor Donaire, pero, ante la dificultad de diferenciación por parte de la mayoría de destinos, había que pensar en la ética como principio rector unívoco. Una ética radical para cualquier aspecto, desde la sostenibilidad hasta la movilidad o cualquier otro elemento. «Ahora es un buen momento para forjar el destino que quiera ser Menorca en el futuro» concluyó.